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Relato de la sumisa Fantasía

Tenía un culo increíble. Yo me sentaba detrás de ella para poder mirárselo. Su pelo, teñido de pelirrojo y su cara pintada le daban un aspecto de putilla que remataba con unas botas de plataformas de unos 20cm, que hacían que menease el culo al andar, como si fuera un tambor.

Siempre llevaba pantalones ajustados y se le marcaba la parte de arriba del tanga. Me imaginaba como sería su culo con el tanga metiéndose en la raja, me ponía cachondo. En ocasiones, cuando la clase estaba con poca gente, me metía la mano en el paquete y me tocaba la punta de la polla hasta que me crecía, mirándole el culo pasaba el rato din llegar a correrme.

Se dejó las botas puestas y se puso un pañuelo ancho alrededor de la frente, sujetándole el pelo. Colocó las manos en alto, contra la pared como si quisiera que la cachearan y fue bajando las manos, acariciando la pared, mientras echaba el culo hacia atrás sin flexionar las rodillas.

- Castígame!

Me quedé inmóvil.

- Castígame joder!

Su culo brillaba como un globo liso y suave. Le acaricié el culo y le dí una sonora palmada.

- Ya era hora joder.

Lo golpeé mas fuerte y sonó más alto. Esta vez acompañado de un gemido. Al cabo de un rato tenía el culo rojo y no paraba de gemir y menear el culo como una puta serpiente.

Al principio se metía todo lo que le cabía en la boca, llegando casi al final, cerraba la boca alrededor del rabo y la sacaba despacio mientras babeaba todo con su lengua y labios.  Le empecé a golpear la lengua con la punta de mi polla como su fuera un palo.

Dentro fuera, dentro fuera, me encantaba ver como comía mi polla. Chupaba la punta, jugaba con ella como si fuera un caramelo. A veces sacaba la lengua, y lamía entera como si fuera un helado, desde abajo hasta la punta.

Otras veces se ponía a jugar con mis cojones. Los cogía con una mano mientras chupaba la punta, los masajeaba, presionando la base de mi polla mientras con la otra mano me masturbaba la parte de la polla que no se metía en la boca. Era una delicia.

Normalmente cerraba los ojos y se concentraba. Se relamía, tragaba saliva y me masturbaba mirándome a la cara y volvía a la carga preguntándome si me gustaba.

Dentro fuera, dentro fuera, me encantaba cuando se metía media polla en la boca y me miraba sin mover la cabeza, moviendo solo la lengua y tragando saliva, se quedaba así un rato,hasta que yo no podía mas y me movía yo para meterla bien a fondo.

Tras un rato, se cansaba y dejaba de chupar, seguía masturbándome como había hecho todo el rato y me decía que le encantaba chupar. Su cabeza arriba, abajo, arriba, abajo, con un movimiento rítmico, parecía que no iba a parar nunca.

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