#cookieChoiceInfo { display: none; } Putas Sumisas y Escorts para Anal - Anuncios en Madrid: Obras Prohibidas - Sumisa de verano III

Obras Prohibidas - Sumisa de verano III

Parecía disfrutar de como la tocaba como si fuese un masaje en su culo. Decidido, acerqué mi cada a su culito y lo mordisquee en su parte más alta. Lo chupaba y mordisqueaba todo hasta la línea que formaba con su pierna. Con la lengua, comencé a recorrer su cadera siguiendo el tanga. Metiendo la lengua despacio en la raja de su culito mientras separaba las nalgas para seguir la fina tela.

Con un gemido dulce y débil incorporé la cabeza y la vi mirándome con cara de deseo. Me tumbé mientras se me echaba encima dándome un profundo beso. La separé diciéndole que quería verla bailar. Se sorprendió un poco y sonrió maliciosamente.

- Claro

Desde lejos venía un pausado ritmo del excesivo ruido de una discoteca lejana. Levantó los brazos por encima de su cabeza y comenzó a mover sus caderas subiendo de un lado a otro sin mover el resto del cuerpo.

- Cógelo

Me dijo dulcemente. Coloqué una mano en cada nalga que ella comenzó a mover adelante y atrás, girando sobre su cintura despacio pero firmemente. Puso sus manos sobre las mías y luego me las apartó mirándome por encima de su hombro, de espaldas y sonriéndome maliciosamente.

Me dio la espalda y comenzó a bajar, meneando su culito encima de mi cremallera hasta separar lo suficiente para ver su tanga desaparecer al otro lado. Se sentó encima de mi polla con sus piernas abiertas, directamente sobre su ojete.

Se me acercó y me dijo que me quedara quieto. Paso su lengua desde mi barbilla hasta la nariz y se dió la vuelta.

- Te gustaría chupármela nena?

- Tu levántate y déjame a mi.

Me bajó la cremallera y me sacó la polla.

- Mmmm... que hambre.

Dijo mientras me miraba a los ojos. Se la metí entera hasta los cojones y comenzó a mover el cuello a una velocidad increíble. Se la tragaba entera una y otra vez, desde la base hasta la punta. De vez en cuando me miraba a los ojos. Me encantaba. Tenía unos labios de perfecta chupapollas. Al sacar la polla despacio, se adaptaban a mi miembro, estirándose mientras giraba la cabeza a uno y otro lado. Le dije que ya casi estaba y saco la polla de su boca mientras me pajeaba con la boca abierta, mirándome a los ojos.

Me corrí a lo bestia sobre su cara, nariz, boca, barbilla, todo lleno de mi leche. Cogí mi polla y le golpee la cara con ella para acabar de correrme. Se la volvió a tragar entera para limpiarme y me sonrió mientras se limpiaba la boca.

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