#cookieChoiceInfo { display: none; } Putas Sumisas y Escorts para Anal - Anuncios en Madrid: febrero 2014

Castigando a mi puta de mierda

Boca y Culo de Sumisa

Me encanta el movimiento de su culo cuando me la chupa a cuatro patas. Cada vez que se acerca y se aleja, su culito se mueve adelante y atrás, a veces lo arquea y lo pone respingón, aireando su agujero, listo para recibir.

Le suelo dar un par de sonoras palmadas en su culo mientras come polla. Entonces gime con mi polla metida en la boca. La vibración del sonido, al ritmo que acelera de su movimiento de cabeza me pone a cien, cuando le dejo el culo rosado como a mi me gusta.

Estoy de pie y ella sentada, todo el movimiento lo hace con el cuello y pajeándome con la mano. Cuando se cansa, cojo mi polla y le doy pequeños golpecitos en la lengua, que mantiene mientras me mira y mantiene la lengua fuera y la boca abierta. Le gusta mirarme a los ojos cuando hago eso.

Cuando voy a pasarlo realmente bien, nos duchamos los dos antes de nada. Me pongo cachondo al verla desnuda y mojada. Me mira y me dice que espere un poco. Me la coge con la mano y la menea un par de veces. Ella termina de ducharse antes de que yo y me dice que me espera en el cuarto. Me doy prisa pensando en lo que me espera fuera.

Cuando entro, la veo desnuca, con una luz débil leyendo algo con la cabeza apoyada en los codos. Al verme entrar, cierra el libro y me mira. Su culo brilla terso, su espalda hace una curva. Sus tetas y su coño están apretados contra la cama.

Hace como que duerme, me deja para que la mire y la toque a mi gusto. Me invita a hacer lo que quiera. La toco el culo, la espalda, peino los rizos de la nuca. Se da la vuelta y me acuesta. Me la chupa un rato, hacemos un 69 poco rato.Se da la vuelta y me invita a acercarme. Quiere que meta la polla en la raja de su culo para pajearme. Se lo curra.

Se pone luego a cuatro patas y yo empiezo a mover mi polla dentro de sus nalgas. De vez en cuando mis cojones chocan contra su coño, le encanta. Coge mis cojones y los aprieta contra su coño dando golpecitos. Veo su espalda arqueada y brillante, me encantaría correrme encima de su culo.

Mi polla se sale un par de veces y ella pega su cara bien a la cama para poder abrir bien su culo. Cojo mi polla y aprieta la cabeza contra su agujero. La aprieto con mis dedos y ella empieza a gemir sin parar de mover el culo con pequeños empujones. Golpeo su culo con mi polla dando golpes y haciendo que suene hasta que se va abriendo.

Relato de la sumisa Fantasía

Tenía un culo increíble. Yo me sentaba detrás de ella para poder mirárselo. Su pelo, teñido de pelirrojo y su cara pintada le daban un aspecto de putilla que remataba con unas botas de plataformas de unos 20cm, que hacían que menease el culo al andar, como si fuera un tambor.

Siempre llevaba pantalones ajustados y se le marcaba la parte de arriba del tanga. Me imaginaba como sería su culo con el tanga metiéndose en la raja, me ponía cachondo. En ocasiones, cuando la clase estaba con poca gente, me metía la mano en el paquete y me tocaba la punta de la polla hasta que me crecía, mirándole el culo pasaba el rato din llegar a correrme.

Se dejó las botas puestas y se puso un pañuelo ancho alrededor de la frente, sujetándole el pelo. Colocó las manos en alto, contra la pared como si quisiera que la cachearan y fue bajando las manos, acariciando la pared, mientras echaba el culo hacia atrás sin flexionar las rodillas.

- Castígame!

Me quedé inmóvil.

- Castígame joder!

Su culo brillaba como un globo liso y suave. Le acaricié el culo y le dí una sonora palmada.

- Ya era hora joder.

Lo golpeé mas fuerte y sonó más alto. Esta vez acompañado de un gemido. Al cabo de un rato tenía el culo rojo y no paraba de gemir y menear el culo como una puta serpiente.

Al principio se metía todo lo que le cabía en la boca, llegando casi al final, cerraba la boca alrededor del rabo y la sacaba despacio mientras babeaba todo con su lengua y labios.  Le empecé a golpear la lengua con la punta de mi polla como su fuera un palo.

Dentro fuera, dentro fuera, me encantaba ver como comía mi polla. Chupaba la punta, jugaba con ella como si fuera un caramelo. A veces sacaba la lengua, y lamía entera como si fuera un helado, desde abajo hasta la punta.

Otras veces se ponía a jugar con mis cojones. Los cogía con una mano mientras chupaba la punta, los masajeaba, presionando la base de mi polla mientras con la otra mano me masturbaba la parte de la polla que no se metía en la boca. Era una delicia.

Normalmente cerraba los ojos y se concentraba. Se relamía, tragaba saliva y me masturbaba mirándome a la cara y volvía a la carga preguntándome si me gustaba.

Dentro fuera, dentro fuera, me encantaba cuando se metía media polla en la boca y me miraba sin mover la cabeza, moviendo solo la lengua y tragando saliva, se quedaba así un rato,hasta que yo no podía mas y me movía yo para meterla bien a fondo.

Tras un rato, se cansaba y dejaba de chupar, seguía masturbándome como había hecho todo el rato y me decía que le encantaba chupar. Su cabeza arriba, abajo, arriba, abajo, con un movimiento rítmico, parecía que no iba a parar nunca.

La puta sumisa de Mar

Llevaba un vestido blanco de una sola pieza, corto. Le quedaba como un guante y sus piernas largas sobre zapatos altos partían del muslo. Le quedaba como una minifalda muy corta.

Bailaba como una gogo. Con sus rizos cayendo sobre su carita de viciosa y sus pezones duros retumbando a cada golpe de música. Me lanzaba miradas, me incitaba a imaginarla con la boquita abierta. Fuimos a su casa.

Me sentó en un sofá y me dio un wisky. Se sentó a mi lado y cruzó las piernas dejando claro su muslo perfecto y colocando la espalda recta. Irguiéndose altiva y parpadeando, haciéndose la distraída.

- Se te han corrido alguna vez en la cara? Dije.

Sorprendida.

- Sí claro, me encanta que hagan eso.

Yo más sorprendido aún. Se sube la falda y se sienta sobre su microscópico tanga. Otro trago.

- Te puedo llamar putita?
- Claro cielo, me encanta que me insulten.

Me mira y abre la boca, saca la lengua pasándosela por los labios.

- Eres un cabrón salido como a mi me gusta.
- Ponte a chupar puta.

No lo hacía nada mal. Moviendo su culo a la par que su boca.

- Hasta los huevos, zorra de mierda.

Mmmff, mmggg... gemía casi sin poder tragar. Se la saco para respirar y le colgaron dos o tres hilos de saliva de mi gorda polla a su lengua. Los chupó y relamió tragándolo todo.

- Dame tu culo y sigue con eso.

Le metí un dedo por su prieto culito mientras se metía mis cojones enteros en la boca.

- Eres mi perra y vas a hacer lo que yo te diga puta.

Mientras le metía el dedo con más fuerza, jodiéndola. Puso carita de dolor, le había jodido bien.

- No te he dicho que pongas esa cara ni que te saques mis cojones de la boca.

- Perdóname por favor, no volverá a ocurrir.

Dijo llenándose la boca de cojones.

- Eso es, ahora te estás quieta y echadita.

Se echó a un lado mío, cerró los ojos y con la boca abierta , llena de mis huevos, apoyó la cabeza. Echada en el sofá casi podría oír el sonido de sus pelitos contra el sofá. Sin moverla, le metí un dedo por su culo supercerrado. Respiró más rápido pero no cambió de cara. Le metí otro dedo mientras notaba su culo ceder. Sus cejas temblaron levemente, haciendo una pequeña arruga, le había dolido. Los saqué de un tirón. Un escalofrío partió de su culito respingón hacia arriba y abajo, dejando escapar uno de mis huevos. Los relamió, se incorporó y me dijo al oído.

- Ahora te compenso.
- Más te vale.

Me metió la lengua en la oreja. Yo sentado en el sofá, con la polla dura. Ella se coloca a cuatro patas, sometida con solo un collar de pinchos en su cuello.

Me ofrece su ano. Yo, sentado, no me movía, ella lo movía en círculos, solo sus caderas. Me levanté sin ruido y se la metí hasta los huevos de un empujón.

- Gimió alto y se arqueó.

Cerró las piernas, su culo estaba en alto, yo inclinado, flexionando las rodillas, la jodía profundamente.

- Te gusta tener mi polla gorda metida en el culo, eh zorra?

Mientras escuchaba el golpear de mis cojones en su culo.

- Ah, si , me encanta, métemela más. Hasta el fondo, dale a los huevos bien. Ah, ah, ah, ah, ah, ah....
- Jódete, jódete puta, que sé que te gusta que te jodan. Perra d mierda.

Me quedé quieto con la polla ensartada entera. Cogió aire. Se empezó a mover ella, primero con las caderas de un lado a otro, asegurándose que tenía la polla bien metida. Luego empezó a joderse ella sola salvajemente. Su culo, vibraba a cada embestida.

- En tu carita puta de mierda...

La sacó y se dio la vuelta. Abría la boca con ara de dolor. Debía tener el culo rojo. Me corrí a lo bestia. Ojos, nariz, boca, parecía no acabar nunca de salir. Dejó que le cayera por toda la cara y luego se la metió en la boca mirándome fijamente y tragando lo que aún salía. Sonrió toda pringada de mi leche y se relamió la boca.

- Muy rico. Me darás más luego?
- Ya veremos zorrita, ya veremos.

Obras Prohibidas - Sumisa de verano III

Parecía disfrutar de como la tocaba como si fuese un masaje en su culo. Decidido, acerqué mi cada a su culito y lo mordisquee en su parte más alta. Lo chupaba y mordisqueaba todo hasta la línea que formaba con su pierna. Con la lengua, comencé a recorrer su cadera siguiendo el tanga. Metiendo la lengua despacio en la raja de su culito mientras separaba las nalgas para seguir la fina tela.

Con un gemido dulce y débil incorporé la cabeza y la vi mirándome con cara de deseo. Me tumbé mientras se me echaba encima dándome un profundo beso. La separé diciéndole que quería verla bailar. Se sorprendió un poco y sonrió maliciosamente.

- Claro

Desde lejos venía un pausado ritmo del excesivo ruido de una discoteca lejana. Levantó los brazos por encima de su cabeza y comenzó a mover sus caderas subiendo de un lado a otro sin mover el resto del cuerpo.

- Cógelo

Me dijo dulcemente. Coloqué una mano en cada nalga que ella comenzó a mover adelante y atrás, girando sobre su cintura despacio pero firmemente. Puso sus manos sobre las mías y luego me las apartó mirándome por encima de su hombro, de espaldas y sonriéndome maliciosamente.

Me dio la espalda y comenzó a bajar, meneando su culito encima de mi cremallera hasta separar lo suficiente para ver su tanga desaparecer al otro lado. Se sentó encima de mi polla con sus piernas abiertas, directamente sobre su ojete.

Se me acercó y me dijo que me quedara quieto. Paso su lengua desde mi barbilla hasta la nariz y se dió la vuelta.

- Te gustaría chupármela nena?

- Tu levántate y déjame a mi.

Me bajó la cremallera y me sacó la polla.

- Mmmm... que hambre.

Dijo mientras me miraba a los ojos. Se la metí entera hasta los cojones y comenzó a mover el cuello a una velocidad increíble. Se la tragaba entera una y otra vez, desde la base hasta la punta. De vez en cuando me miraba a los ojos. Me encantaba. Tenía unos labios de perfecta chupapollas. Al sacar la polla despacio, se adaptaban a mi miembro, estirándose mientras giraba la cabeza a uno y otro lado. Le dije que ya casi estaba y saco la polla de su boca mientras me pajeaba con la boca abierta, mirándome a los ojos.

Me corrí a lo bestia sobre su cara, nariz, boca, barbilla, todo lleno de mi leche. Cogí mi polla y le golpee la cara con ella para acabar de correrme. Se la volvió a tragar entera para limpiarme y me sonrió mientras se limpiaba la boca.

Obras Prohibidas - Sumisa de verano II

Se la notaba algo tímida, todo lo contrario de lo que había pensado. Eso sí, se dejaba hacer, y como me acariciaba y besaba, me ponía a cien.

Tumbada de lado se acentuaba la curva de su cadera, que yo manoseaba una y otra vez, deslizando despacio un dedo por la raja de su culo, desde que empieza hasta abajo y subía luego continuando por su espalda y cuello. Me encantaba presionar en la raja de su culito con el dedo hasta donde me dejaba la tela de su vestido. Mientras, ella se me apretaba, indicándome con su acelerada respiración, que aquello le encantaba.

Me empezó a tocar el paquete, acariciando mi pantalón donde estaba mi dura polla. Le deshice el nudo que ataba su vestido. Levantó la cadera para facilitar que le bajase el vestido, que terminó deslzándose ella con los pies.

Me apartó a mitad de un húmedo beso y deslizando su mano sobre la cadera dijo:

- Te gusta?

- Claro.

Dije casi sin saliva mientras veía su tanga negro y prieto tapando su coñito.

Se puso boca abajo como durmiendo y dijo:

- Tócame el culo que sé que te gusta.

Lo manoseé hasta cansarme. Le metía el dedo entre su piel y el tanga, deslizando hacia abajo y sacando la línea negra, para luego soltarlo y empezar de nuevo. Se lo estrujé a dos manos, apretando y separando sus perfectas y lisas nalgas. La tenue luz de una farola brillaba en cada tersa nalga que formaba con la espalda una ondulación perfecta como una serpiente.

Obras Prohibidas - Sumisa de verano I

Era bajita, rubia, de pelo largo y liso. Pintada bastante, pero bien, no exagerado. No tenía enormes tetas, pero tenía un culo perfecto y una cinturita deliciosamente pequeña y estrecha. Era guapa, carita infantil de ojos azules que podría volverse tremendamente viciosa. Una carita ideal para correrse encima. Unos labios finos pero muy flexibles remataban su carita inocente.

Llevaba un vestido largo y ajustado de cintura para abajo, que marcaba la línea del tanga y de su culo mientras dejaba ver una cintura flexible y delgada. No dejaba de pensar en su tanga metiéndose en la raja de su culo y deslizándose hasta su coñito rubio. Una camiseta ajustada que dejaba ver sus hombros y parte de su espalda.

Tardamos un rato en enrollarnos, porque soy tímido y no me lanzaba. Al final, tras estar un rato liándonos, nos fuimos a dar una vuelta. Yo la cogía de la cintura, mientras andábamos y dejaba caer mi manos sobre su cadera. Su perfecto culo hacía una curva con una pendiente justa para que no deslizase.

Llegamos a un rincón algo apartado y comencé a tocarle el culo mientras nos enrollábamos.

Ella se aplastaba contra mi y me rodeaba el cuello con sus brazos mientras me acariciaba la nuca todo el rato. Estoy seguro de que notó mi polla dura contra su cuerpo mientras me pasaba la lengua por el cuello y yo le cogía del culo a dos manos.

Me cogió de la mano y me llevó a un rincón rodeado de árboles, lejos de cualquier mirada nos echamos en la hierba.

Corrida de lefote en cara de sumisa



- ¿Quieres que me lo trague o prefieres echarmelo por la cara?

- Como quieras.

- Entonces échamelo por la cara y en la lengua que se que te gusta.

Toda mi leche cubrió su cara, nariz, y goteó por u lengua mientras gemía para mi.

- Dame toda la leche cabrón.

Me dijo con la lengua llena de semen.